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JESÚS JIMÉNEZ REINALDO |
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RONDA TIERNA
Nunca Jamás rememora su voz hasta seis veces bajo tañidos lúgubres. En ésta la noche idéntica y dilatada, cuando la ronda felina de Wendy, ya para veinte años.
A medianoche la consigna exige que el tiempo se detenga, que silenciosas sombras se delineen en cotejos antiguos, copien recuerdos dudosos. Entre galerías, tristemente vacías.
Wendy exhibe desvelada, sin el temor lumínico del espejo, zarpazos restañados en las mejillas, desacostumbrada: ¿qué arrugas inéditas, qué maldición eterna soporta tu corazón ingenuo, íntimo y niño en la penumbra?
De Cantos profanos
TRÁNSITO DEL YERMO
Desaconsejado vagué sombrío por las catedrales proteicas de Europa: fatigué las piedras seculares escrutando arcos tan tensos como tus brazos de alabastro y fieltro.
En los acordes de las congregaciones sumí los sedimentos de la inquina a tus añagazas turbulentas: los salmos monocordes trasladáronme a tus voces de pentagrama y lucero.
Taciturno purgué la conjura de los enajenados, bebí el mosto acedo de la bacanal pública: lloraba luego la insípida memoria de tus besos de vinagre y veneno.
Con ascetas y místicos conviví, en los filósofos de la renuncia busqué consuelo: y no hubo paz lejos de tí, de tus ideas de pan y velero.
Diligente escapo de ti hacia desiertos que no alcanzaste, y descubro en la piedra de mármol, en el salmo, en el vino, en el libro de todos los libros, tu amor de vacío y centeno. De Ceremoniales
PARADISE GLAMOUR
La luz se irisa entre palmeras azules. Son los cielos un mar cobrizo de fragmentos de campanas, y las losetas sin trazos componen las líneas imaginarias del plano etéreo.
Habitan esta tierra de fronteras de paja ángeles sin oído. Apenas aletean, el cielo de cristal es un murmullo de nubes rotas, un terremoto de ondas. Ligados a las rayas por la clave de sol, son como ángeles de pentagrama dominados por el compás del aire.
Entre la luz y la sombra, relatan un entramado de rutas pasajeras, Los soles no permiten escrutar la morada de sus dioses, que recorren ensueños en máquinas metálicas. Unos y otros, reiteran los mismos estíos, el mimo de la voz, el arte en el negocio.
La luz se irisa entre palmeras azules. Caen los ángeles al mar desde los acantilados del espacio, y la canción que nadie escucha en la distancia es Paradise Glamour. De La muerte como argumento
Selección de poemas de "La mística del fracaso". Madrid, Devenir, 2002.
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