PRIMER
PREMIO
PEDRO
CAMPOS MORALES
cal viva sale de mi ducha
delgadas
agujas brotan en mi cama
se
arrugan los espejos ante mi imagen
arden
las sillas bajo mi peso
permutan
sus puestos las hojas de estos libros
el
peine lava sus dientes
los
platos tiemblan mi comida entre las uñas
caen
las persianas se adhieren los cajones
bailan
las mesas aplastando mis pies
me
guiñan los retratos un alarido el teléfono descolgado
las
paredes manantiales de parvos monstruos
los
suelos fuentes de gases viscosos
gusanos
los cigarros muerden mi garganta
cojines de granito se estrellan entre sí
entre
las cortinas risas de vecinos
por
los discos pasean sonrientes granos de azúcar
junto
al crucifijo desentumece jesús sus brazos
tras
las puertas del armario ruidos de selva
en
el cubo de basura lloran niños
corre
la nevera continuamente al inodoro
salgo
de mi casa y lo anuncio con un portazo
dos
hombres alternan su amor por una vaca
arrebata
el viento una tienda vetusta
moralizan
los niños con caramelos de cicuta
llueven
vehículos sobre bocas abiertas
lucha
libre de mujeres en estiércol de colores
aplastan
globeros los globos resbalan sobre monedas los mendigos
se
sientan en los bancos y sonríen los dementes
defecan
las putas sobre clientes imberbes
derrapan
peatones por encima del límite
tras
los escaparates madres medrosas devuelven sus hijos a sus vientres
carreteras
empaquetan edificios
los
camioneros aparcan en las camas de los barrios más pobres
retales
tintados sobrevuelan escupiendo metralla
el
que no se entretiene en descubrir bajo baldosas billetes de lotería
incrusta
los dedos en sus sienes y así camina orgulloso
en
las cabinas bocas devoran orejas que piden cambio a voces
traviesas
líneas blancas saltan bajo mis pasos
pletóricas
alcantarillas se vuelcan sobre mi melena
zarzas
las paredes de las calles estrechas
torres
las aceras árboles tosen muñecos de plastilina en féretros carbónicos
me
muevo a grandes saltos como quien baila sobre brasas
reparten
castañas en la oficina de empleo
soldados
de plomo en las paredes enmohecidas de las galerías de arte
dedos
obscenos tras las rejas de clausura
astronautas
iraquíes colgados de las almenas de los castillos
giróvagos
tetrapléjicos oran a las puertas de los prostíbulos
poetas
desesperados roen celosías en los confesionarios
musarañas
en los pechos de espectadores en los teatros
en
los techos mullidos matojos en los servicios
cieno
en parques carne en avenidas sangre en las buenas familias
andamios
y taladros en la arena de las playas
y cabalgadas y casinos y corderos en sus aguas
oh,
Terpsícore, llévame a las alturas
transpórteme tu danza a las montañas
donde
dormitan culebras zarandeadas por
por
el soplo furioso de erizados camaleones que
que
reflejan la luz de los sapos en sus nidos sobre
sobre
rostros crispados de hormigas que ventosean sus
sus
paupérrimos pétalos que desfilan rellenos de
de
arietes adosados a secos caracoles planos junto
junto
a incendios beodos devorados por pálida simiente de grillos con
con
salpicaduras de aceitunas ociosas que caen a
a
embudos simulados como aves espinosas atraídas hacia
hacia
cardos masticados por cerdos con corbata
que
arañan mis huesos mientras besan mi cordura
Terpsícore
tengo sueño cese tu baile
Nació
en Málaga en 1968. Fotógrafo, diseñador gráfico, ayer se ganaba la vida
como informático y hoy como funcionario del Ayuntamiento de Málaga. Escritor
inédito, tiene obras como novelista (Federico y una piedra; Monólogo para
muertos), guionista de cine (Pauloma; Penelopea), poeta (Tu visita, niña;
Cese tu baile) y dramaturgo: con algunas obras, escritas junto a un amigo,
llevadas a escena por el colectivo “Nuovocento” de Málaga (1988-1992),
del que fue fundador y donde ejerció también de director e intérprete, con
obras como Andén IV, Luz de fondo o Curanimarum. Este grupo fue calificado
como la mejor muestra del vanguardismo malagueño. Escribió el episodio
piloto para una serie de televisión (Telón corto) basado en una idea propia,
para lo cual realizó toda la preproducción, incluido un casting en la
Universidad de Málaga. Ha realizado cortos en vídeo (Etílica), libros
digitales de fotografía social, orlas fotográficas, libros de relatos muy
pequeños (Las mudanzas) y fotos urbanas para un libro a publicar por una
pequeña editorial malagueña.
SEGUNDO PREMIO
GRACIELA ROSA LITVAK
Corrieron sobre el agua tantos puentes,
y los muertos, todavía, en mi garganta.
«Terminá de tragarlos de una vez.
No invoques, no los llames,
no los dejes salir y hacerse nombres.
Vivís, ¿qué más querés? Hablar no es necesario.
Sobre todo, no mires hacia atrás.
Nunca mires atrás.
Y de una buena vez,
terminá de tragarlos.»
No acaté y me volví.
Tal como está mandado, me convertí en estatua.
«Callarán los recuerdos algún día.
Se ahogarán, algún día, en tus pantanos.
Sólo hay que darles tiempo. Un tiempo y una jaula.»
Desde entonces, un ojo mío, reflector, patrulla.
(El otro apunta al frente,
obediencia de vida tardía y torpe.)
Ojo de estatua de sal hecha con lágrimas.
Ojo de estatua de cal hecha con huesos
que llenaron de mar un río dulce,
que tiñeron de blanco un río gris y sucio.
Y no puedo escribir. No sé nombrar. No puedo.
No sé hablar de mi país poblado
de lugares vacíos en la mesa,
de lugares comunes en mi verso.
No sé hablar de un pasado que se queda
y no pasa.
No sé de qué manera hablar sin golpes bajos
sobre aquel otro que derrengó ese marzo.
No sé hablar del estigma,
de la sangre que brota eternamente herida, sin vírgenes que acudan
ni multitud que clame.
No sé cómo decir
y desespero por librar a mis muertos de la celda de mi entraña.
Okupas de mi historia y del misterio,
sus condenas perpetuas
latiendo entre mi carne.
No quise que el olvido los oyera
al venir a buscarlos,
y les tapé la boca con la almohada.
(No puede hablar. No puede.
Sus manos no supieron rasguñar esas piedras.
Ni tampoco su viento dice nada a la lluvia.
Ojos de sal, no de papel, tiene aún hoy la muchacha)
Otros hablaron tanto que ya se ha dicho todo.
La estatua sigue muda.
Y sin embargo, cree
que existe una hoja en blanco
con nombres de sus presos escritos en el margen.
Y la garganta espera, un día, desatarlos.
Sólo debe gritar lo que no pudo.
Sólo hay que darle tiempo. Un tiempo y la palabra.
Es argentina y reside en Gijón (Asturias, España) desde hace cuatro años.
Entre 1975 y 1984 cursó estudios de Letras en la Universidad de Buenos Aires,
y de Literatura Española y Latinoamericana, y Lingüística General en la
Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel).
Actualmente, es la encargada de la producción de la revista Literastur y
coordina el taller de escritura creativa del Salón del Libro Iberoamericano
de Gijón, entre otros.
Un relato suyo, A la salud de Miss Marple, resultó ganador del concurso
organizado por el Servicio de Salud del Principado de Asturias en octubre del
2005, y editado por la misma fecha. Otro relato, Eso, fue finalista del
certamen de la Editorial Fuentetaja, de Madrid, e incluido en la antología
Relatados, presentada en la Feria de Madrid 2006. Su poema 24 de marzo del 76
obtuvo el primer premio del V Certamen
de Poesía "Rafael Morales" de la Universidad Carlos III de
Madrid, en abril del 2006.
MARÍA
ELENA RAMOS YERVILLA
Volaste,
partícula
de luz y otros arcanos,
tu
aliento cercó la estrella
y
guardó la camisa hasta el regreso.
Hoy,
haces del hueco de tu mano una pirámide,
compruebas
que mi seno cabe , exacto,
en
el lugar donde escondes el destino
y
mi lluvia se mezcla con la tuya
al
sur de mi cama,
en
cadena perfecta, molécula infinita.
Crónica
paralela a tu sábado
Es
Habana, sábado en la tarde.
La
gente trafica con su culpa del zapato a los labios,
la
misma Habana que sufre del polvo
y
no se mueve, no quiere hacer milagros,
para
que asomes en cualquiera de sus calles
con
la poesía, la guitarra y el amigo,
y
no sé dónde echar mis huesos todavía,
quizás
en un reloj o al desamparo.
Es
Habana y puedo darte si precisas
un
abrazo sin sexo, sin escamas,
ese
de astros y de nubes
de
haber llegado y dar al blanco.
Receta
para una cena
El
ojo del pez respira del salitre,
y
su nariz descubre el horizonte.
Se
precisa:
Despojar
la dureza de su escama,
aderezo
de nueces y aceitunas,
saborear
sus costados con la lengua
y
comer sobre el pez al propio pez.
Sentado
sobre mi corazón
Suelo
patear estrellas,
deshojarles
la piel.
Una
rabia cósmica se instala.
Relojes
inexactos te llevan del Tarot
a
los augurios de mi seno.
Destino
Si
tu oreja gritó el nombre de su cuello
y
tu pie resbaló en el musgo que la cubre,
no
te quejes entonces de la piedra,
solo
intentaba acompañar tus espejismos.
Príncipe
Hay
un sitio al que no llegas,
un
estupor de alma de pez y acantilado,
un
desove colosal.
Y
te fugas de la luz,
animal
de amor, brújula y menta.
Te
adoras,
mientras
mi ojo gris, observa desde
el techo.
Efímero
Se
ha roto la lluvia.
La
noticia gime en los diarios,
no
empapará nuestras sombras
ni
sonará en mi cabeza de hojalata.
Dime
muchacho saudi:
¿Qué humedad puedo ofrecerte ahora?
¿Acaso antes de mi habías visto llover?
Nació
en La Habana en 1954. Graduada de la Facultad de Pedagogía de la Universidad
de la Habana, en la especialidad de Español-Literatura, fue seleccionada por
el Ministerio de Educación para trabajar en su departamento de idiomas. Fue,
durante dos años, profesora de Español en la facultad de lenguas extranjeras
de la Universidad de Adén, en la Republica Árabe de Yemen. Ha sido
correctora de estilo y de prensa en diversos periódicos y en noticiarios
radiales. Es asesora literaria del Sistema Nacional de Casas de Culturas y
presidenta del Consejo del Libro y la Literatura del municipio de Playa, en la
Ciudad de La Habana, en donde se desempeñó además como editora. Varios
concursos literarios nacionales la han tenido como jurado. Es autora del
poemario “La
estación de los peces”
del
cual escogió algunos textos para presentarlos en el certamen de poesía
"La lectora impaciente”
2.-
CUATRO
CAMINOS
LUIS
MANIUEL PÉREZ BOITEL
I
aislado
de la ciudad,
rumbo
a las atalayas los gamos trasmitían azuleadas luces en el trigal. en el
relente, clarea el sendero ante los
evanescentes rostros de Mme Blanca, la linotipista y yo.
gustaría
de ir por la pradera
con
la encomienda de aquellos gamos que se han quedado algo distante, en la
fuente. ellos reconocen los días de cuaresma y el ronroneo del que mira
asustado las imágenes del otoño levitante ya sobre el trigal. por el camino
de las terrazas los cuerpos cálidos
volvían a sucederse. Mme Blanca regresaba a la ciudad ante el inminente paso
de la noche.
II
difícil
ha sido la muralla.
Mme
Berenice añora el temascal y el ciruelo del patio. nada puedo hacer ante el
vacío (de la página supuesta?). la inocencia asusta. toca a la casa por el
sendero de los limos, esas estampas irrepetibles . al durmiente no le gustó
el afligido rostro del danzante. miraba los crisantemos y en los ojos
de Mme Berenice escurridizas auroras pernoctaban . la muralla parecía
interminable.
—
del otro lado no hay nada que buscar,
dijo el joven vigía antes de dar unos pasos hacia atrás y cerrar,
definitivamente, la puerta.
III
al
flechero no le gustó el sueño
la
otra noche. la magnolia nos impuso adentrarnos a los basares. el auriga nos
llevó con sus canciones de otredad a Mme Berenice, durante cuatro horas de
camino, por la fronda. la esposa del creyente miraba al pájaro muerto en la
jaula del mercader, y se persignaba. Ofelia fue aquella tarde para todos, algún
salmo de Dios, la nevisca. tenía algo de piedad los ojos del ave
cuando se puso en tierra, bajo un laurel del patio, al paso de la
caravana. Mme Celeste vestía también como su esposo, el flechero había
existido en el lejano otoño, hurtándole en el estanque cada silencio. al
final, las grandes trenzas de la mujer cubrieron el agua, ahora llena de
eternidad, de una extraña eternidad.
IV
el
aguafiestas
vendrá
por el baldío sitio. la paz reina ante el casamentero aire del que ocupa el
turno. el tercero en identificarse ofrecerá un poema después de cruzar por
los almendros y la noche.
el
mismo día que murió mi padre,
los
escanciadores fueron a la fronda, en el promisorio terral, bajo el tórrido
cielo. en el difícil agosto escuché los silencios que nombra la casa. raro
ha sido dejar la palabra en los altos muros de un tiempo como este, refirió
la vecina ante el aparente festín.
afuera
discrepo de los que pasan
sin
advertir los cantos que provienen de los olivos, de las montañas que se
mezclan zigzagueantes imaginando un país. Mme Blanca tenía un raro
fingimiento.
después
de la llovizna
todos
nos quedamos frente a la foto final de estos años.
Nació en
Remedios (Villa Clara, Cuba) en 1969. Poeta, dramaturgo y crítico
literario. Abogado de profesión. Miembro de la Unión Nacional de Escritores
y Artistas de Cuba. Ha publicado “Unidos por el Agua”(Editorial Capiro),
“Bajo el signo del otro” (Editorial Letras Cubanas), “Los inciertos
dominios del escriba” (Editorial Abril), “La oración del inquilino”
(Editorial Sed de Belleza), “Para no quedar en el andén” (Editorial
Capiro), “Aún nos pertenece el otoño” (Editorial Casa de las Américas),
“No pidas el perdón” (Editorial Sed de Belleza), “No llames en la
noche” (Azafrán y Cinabrio) y “Ciudades del invierno” (Editorial Ávila)
y las antologías personales “En esta extraña circunstancia” (La
Cuadrilla de la langosta, México) y “Antes que la noche acabe” (Editorial
Monte Ávila, Venezuela). Es el sub-director de la Revista de poesía VozOtra
que se edita en México. Ha obtenido diferentes premios entre los que se
destacan el Premio Internacional Casa de las Américas en el 2002, y el
Premio Internacional Desiderio Macías Silva en el 2005.
ANACLARA
DALLA VALLE
Hace
mucho que su lluvia no recorre mi huracán
Un
áspero viento
arrojó
nuestros soles,
llenos de vacíos
caprichosos.
Y
desde esa lágrima, no supe más.
Ni
de él,
ni
de su árbol.
Saturó
cada perfume con una boca leve,
con fríos ojos débiles,
con dedos infames
y palabra eventual,
perversa,
verde.
Puedo
recuperar la evasión,
nuestros
símbolos
y
nuestra mirada,
ebria de madrugadas injustas.
Pero
la pena lapidó el respiro.
Nunca es domingo.
Y
ahora, sólo escribo.
Con
mis espejos,
entre
ciegos,
sin
rimas,
repleta
de simples silencios.
Lo
espero.
Quizás
lloro mientras
evoco
sus océanos,
sus
océanos difusos,
muertos,
inquietantes.
Y
después,
besa
con todo el cuerpo.
Con
cada ángulo de su sombra,
con
las reverendas escamas de su pelo,
con
el cielo encendido de sus labios,
con
la mirada llena de esquinas jugosas,
con
la infalible tristeza de su lengua,
con
el fuego paternal de sus uñas.
Te
beso con todo el cuerpo,
con todos
mis aplausos
y todos mis versos.
Nació
en 1989 en Rosario(Argentina) Vive en Pujato, con sus tres hermanos, sus
padres y su abuela Piru. Su madre es
docente y desde que nació la
rodeó de palabras, libros, canciones e historias
frescas y viejas, que acrecentaron y urdieron esa trama de valores literarios
que Anaclara posee casi “mágicamente”.
Este
don de la palabra la ayudó y guió
a participar en concursos literarios nacionales e internacionales. En 2002
obtuvo el Primer Premio del Concurso Internacional de Saint Paul’s School en
España. Obtuvo en el Concurso “El cuento de mi pueblo -2003” (Perú) una
mención de honor; en 2004 participó en foros nacionales
de cultura en la ciudad de Rosario y durante este año llegó a la última
instancia de un certamen cultural televisado sobre el IV Centenario de la
Publicación del Quijote y de otros autores latinoamericanos como Alejo
Carpentier, obteniendo el segundo puesto, Actualmente conduce un programa
periodístico local.
4º "YO ODISEO CONFIESO MI SINO con las manos
manchadas por los siglos de los siglos"
ISBEL GONZÁLEZ GONZÁLEZ
Nadie
espera por nosotros. Penélope nunca me conoció, no teje apenas. Los barcos
se han deshecho. Yo, Odiseo, me entrego a Circe, a la visitación de los
demonios. Somos las criaturas de un mundo apenas discernible. Qué de jaurías
contra los ciervos del placer. Henos aquí, hijos de Dios, huérfanos y
hambrientos, con una mano en el pecho (no en su invocación, sino abrazados a
sus arterias) y otra en la médula, censando los instintos.
¡Silencio!
Repiten los cánticos de Sodoma.
¿Oicnelis?
Me responde la conciencia, mi sospechosa conciencia que se empeña en desandar
los argumentos. Y qué si partieron los Aquiles, ya cansados de morir de
nimiedades, si son apenas criaturas del olvido, muertos que viven en otros
muertos.
Somos
la misma especie de hace siglos. La que murió sin fuego bajo las garras del
tigre. La de Hiroshima. La que algún día llegará a las estrellas, si
sobrevive a los tigres que la asechan todavía. Aún necesitamos amuletos e
invocamos a los dioses y al olvido.
Esta
Odisea muere en el simple acto de pensarse, en una esencia diferente. www.odisea...
y estamos otra vez frente al ordenador, frente al cielo de Babilonia o la cámara
de Auschwitz y me convenzo una vez más que somos las criaturas de siempre,
nosotros, los homo sapiens sapiens.
Quizá
fui yo quien lanzó la primera piedra. Permítanme recogerla ahora que nadie
me ve, hoy que la soberbia está dormida. Carguemos de una vez con nuestras
piedras, aquellas que lanzamos también contra la conciencia. Antes que un
muro nos aleje de Ítaca para siempre.
Nació
en
Guayos (Sancti Spíritus , Cuba) en 1976. Ingeniero Industrial. Trabaja
actualmente como Metodólogo Provincial de Literatura. Miembro de la Asociación
Hermanos Saiz (AHS). Ha obtenido más de una veintena de premios provinciales
en narrativa y poesía. Dentro de sus premios nacionales se encuentran,
mención
de poesía en el CASATINTAS 2005, mención de poesía en el Ada Elba Pérez,
Jarahueca 2005, 1er. lugar en
poesía, 3ro. en narrativa y mención en el “Batalla de mal tiempo 2005”
de Cienfuegos. Premio nacional en poesía y local en narrativa en el Mono-Rosa
2006 de Cabaiguán. Finalista en el “Poesía de primavera 2006” de Ciego
de Ávila. Premio de la Ciudad de Sancti Spíritus 2006 en literatura
infantil. Tiene
pendiente la publicación de varios textos en dossier y antologías en la
revista La Pedrada y en las editoriales Sed de Belleza y Luminaria, así como
el libro de narrativa infantil ganador del premio de la ciudad.
Hay
cientos de caminos que conducen al trabajo diario,
pero
no existen atajos que conduzcan a ninguna parte.
Cada
día, de camino al trabajo,
me
cruzo con tus piernas en el mismo semáforo.
Me
cautivan, cubiertas por tejanos o vestidas para matar.
Enfundadas
con mallas negras refulgen con el sol del mediodía,
y
las parcelas tibias de tu piel se amoldan a mi mirada.
Mi
cabeza se cimbrea al ritmo de tu cuerpo
hasta que desapareces por el final de la calle.
Después
al pisar la otra acera,
sólo
pienso en placarlas, quizás mañana…
Cuando
hago tiempo entre suizos, cafés y pastas
vuelve
a huir mi mirada atada al tiempo del reloj.
El
humo del cigarrillo juega entre aromas y la ceniza inunda mi ropa.
El
rito del café corre presuroso entre camareros de uniforme blanco con botones.
Robo
tiempo, traicionando a mi horario y mancho otra vez la servilleta de papel.
El
reloj simétricamente traza las catorce horas y me señala acusador...
La
pluma se abre paso entre los escombros
de
la colilla que apago y ahora me tocará, a mí...
Abrirme
paso entre la gente que no sé si también llegará tarde,
intentando
no perder la servilleta y la pluma.
La
tarde transcurre cansina y tras los cristales se asoma
la rama de un platanero desnudo por el invierno.
Hay algunos rasguños en el cristal
y las marcas de agua de lluvia permanecen inalterables.
El ordenador permanece encendido con el salvapantallas activo,
el teclado muerto suplica a mis dedos y el rotulador salpica las hojas.
El teléfono persiste con sus quejidos chirriantes
de que atienda sus lamentos.
Entra y sale gente, gente que sale y entra.
¡Me saludan! Y corren por los pasillos.
Oscurece lentamente como si el atardecer cerrará una tupida persiana
sobre el cielo contaminado y los últimos rayos de luz
se difuminarán sobre el cristal de la ventana.
Ya no se aprecian los rasguños y se refleja luz de fluorescente
contra luz verde de neón de la güisquería de enfrente,...
Apago el ordenador y pongo la funda de plástico al cadáver,...
Cierro detrás de mí la puerta y dejo en un rincón las pesadas cadenas.
En
mi camino me cruzo con gafas de miope,
corbatas
grandes y pequeñas, y maletas negras.
Espero
al autobús en la parada
aguardan
la misma comidilla de cada noche.
La
pareja de siempre se besa con pasión
bajos
los efectos de la luna llena...
Los
coches pasan, los semáforos se declaran la guerra.
Como
luciérnagas de ciudad los noctámbulos despiertan hipnotizados de luces:
de
los almacenes que cierran,
de
las tiendas ópticas que me guiñan el ojo,
de
los garitos nocturnos que se desperezan,
de
locales de comida rápida, de plástico vacíos y asépticos.
La
cola aumenta, el autobús no pasa
el
amante se convierte en vampiro y succiona el cuello de la víctima.
Los
coches siguen pasando, los semáforos firmaron el armisticio
y
los noctámbulos moviéndose como hormigas
infectan
un local de diseño...
El
autobús llega al fin y absorbe como un embudo
la
cola desparramada.
El
autobús se detiene y arranca
al
ritmo de arterias de ciudad milenaria;
se
forman los primeros coágulos y atrona la sinfonía de bocinas de coche,
como
fondo musical, al anuncio del interior de mi vehículo.
Otra
vez arranca hasta mi parada,
desencajo
el asiento de mi torcida espalda
y
las puertas me escupen hasta la acera.
Mañana
será otro día.
Nació
en Puertollano (Ciudad Real)
Se
licenció en Psicología por la Universidad de Barcelona.
6.-
VAN
POR JOAQUÍN
¿ADICTO,
DICES?
¿Adicto,
dices? ¿Al amor? ¿Al odio?
¿Al
titubeo seguro, a la certeza en duda?
¿Al
que canta mi letra, la que parece muda?
¿De
qué tienes miedo? ¿De subir al podio?
¿Legítimo,
dices? ¿Por dónde anda suelto?
Tanto
traje gris para un seis rajado,
ni
sombreros sin visa ni gato en el tejado.
¿Dónde
está ese abril? ¿Ya te lo han devuelto?
¿Pájaro,
dices? ¿O es melancolía?
¿Cuándo
volverás a escribir de día?
¿Rompe
tu guitarra tus cuerdas vocales?
Yo
soy lo que soy, espíritu y prado,
ese
pez que busca el consuelo a nado,
ese
crisantemo de espinas dorsales.
2
ME
PIDO EL SOL
Si
dejo viuda esta sombra apurada
me
pido el sol para nacer mañana,
debajo
del calor de tu sombrero de copa,
dispuesto
siempre a pedir de boca.
Ahí
donde regresan las poesías,
detrás
de la soledad de tus camisas,
junto
al amanecer de olvidos malcriados,
dispuestos
a jugarse un adiós a los dados.
Aquí
en nuestro ajedrez de amores baratos,
derroco
un alfiler y cuento veinte
y
me adueño de un quizá con escalones.
Dejo
en el desdén de los azules gatos
un
tejado cantor de la luna corriente,
durmiendo
en el zaguán con tus canciones.
3
ME
PIDO UN MINUTO
Enaltezco
tu miedo al miedo,
tu
no llorar si no vale la pena,
tu
reír cuando te burla el hiedo,
tu
desarraigo en soledad ajena.
Enaltezco
tu ahora de hojalata,
tu
quizá, tu después, tu invierno,
tu
sin embargo, tu maleta barata,
tu
alma recogida, tu duerno.
Me
pido un minuto de tu hora,
un
verso en tu poema, tu sombrero,
una
uña en tus manos de argento.
Me
pido un tren en tu demora,
una
palabra en tu voz, un uno en tu cero,
me
pido tu carcajada y tu lamento.
4
ME
SOBRAN LOS MOTIVOS
Si
viniera la guerra pediría a tu mesa
que
te dejara encima unos peces de hielo,
un
cenicero de muerte sin dehesa,
un
lápiz arrugado y unos pies en el suelo.
Tú
a mí me dejarías una silla vacía,
una
canción hermosa, el billete del estro
para
ir a buscar Calle Melancolía
y
escuchar en el aire la palabra maestro.
Pero
tú me dejaste pasar, ajusticiado,
yo
te pedí escribir mi nombre en tu bocado
como
quien pide un abril de nicotina.
Porque
encuentro temblor en tu poesía,
por
mil versos que escribir ya no podría,
me
sobran los motivos, Joaquín Sabina.
Nací
en Valencia en 1979. Comencé a escribir mis primeros poemas a los once años
de edad, hasta que llegué al instituto y tomé contacto con la poesía española.
Decidí estudiar filología inglesa y eso me permitió tomar influencia de
poetas ingleses y norteamericanos. Al acabar mis estudios universitarios empecé
a ejercer de docente de inglés en colegios. Actualmente compagino mi trabajo
de profesora de inglés con el placer de la escritura. He participado en el
III Taller de Literatura “Técnicas narrativas e interpretación de
textos” celebrado en el ámbito cultural del Corte Inglés ( 6 de febrero al
6 de abril del 2006). Mi admiración
por Joaquín Sabina me ha llevado a dedicarle estos versos.
7.-EL
PIANO
Viejo
piano
―
sin sonido y sin piel ―